El Com Am Phu está vinculado a diversas leyendas; cada historia aporta un matiz diferente, pero todas explican este nombre tan singular. Uno de los relatos más populares involucra al rey Minh Mang. Se cuenta que, durante una de sus salidas de incógnito, el monarca se extravió y acudió a la casa de una anciana a pedir comida.
En una modesta choza de paja y barro, iluminada por la tenue luz de una lámpara de aceite, la anciana le sirvió un plato de arroz blanco acompañado de ingredientes sencillos como verduras y carne previamente cortadas. A pesar de su simplicidad, la comida impresionó profundamente al rey. Más tarde, al regresar al palacio, ordenó a sus cocineros que recrearan el plato, y debido a que había comido en un ambiente tan lúgubre y sombrío como el «inframundo», el plato recibió ese nombre.
Otra historia relata que este plato nació a principios del siglo XIX gracias a un comerciante. Su puesto solía abrir por la noche, atendiendo principalmente a quienes regresaban tarde tras ver funciones de teatro tradicional (tuong) o espectáculos de canto. El local solía estar en un lugar desierto y apartado, alumbrado únicamente por la tenue luz de una lámpara de aceite. Por ello, los comensales comenzaron a llamarlo jocosamente el puesto de arroz del «inframundo», y con el tiempo, este nombre quedó ligado al plato.

Además, entre los habitantes de Hue aún se conserva una copla popular llena de ingenio:
“Si deseas un plato de arroz con encanto y pasión,
está el puesto del Inframundo con fantasmas al acecho alrededor”.
A pesar de las diversas hipótesis, todas coinciden en un punto: en sus orígenes fue una comida destinada a las clases populares y a los trabajadores humildes, vendida a altas horas de la noche en espacios tenuemente iluminados.

