El trekking es una actividad de aventura y organizarlo por cuenta propia puede conllevar ciertos peligros si se carece de experiencia y conocimientos. A continuación, te presentamos algunos de los riesgos más comunes al realizar trekking por libre.
Lesiones y accidentes
En terrenos irregulares, especialmente al atravesar montañas y colinas, el riesgo de sufrir lesiones y accidentes es muy alto. Las fracturas, caídas y resbalones son percances habituales.
Mal tiempo
El clima inestable puede resultar peligroso, ya que reduce la visibilidad y genera mayores riesgos para los senderistas.
Trastornos gastrointestinales
El consumo de agua no potable o alimentos en mal estado aumenta el riesgo de sufrir problemas gastrointestinales como diarrea, enteritis u otras afecciones más graves.
Peligros derivados de la fauna salvaje
En algunas zonas pueden presentarse peligros por animales salvajes como tigres, osos, serpientes venenosas, etc. Si el senderista no sabe cómo reaccionar, puede poner en grave peligro tanto su seguridad como la de sus acompañantes.
Perderse en la ruta
Hacer trekking en zonas remotas y escarpadas puede hacer que te pierdas, sobre todo si no tienes experiencia en navegación. Perder el rumbo sin saber cómo actuar ni contar con suficientes provisiones de comida es un factor sumamente peligroso.
Falta de equipamiento y herramientas
La falta de equipamiento esencial de trekking, como botas de montaña, botella de agua, mapa o chaqueta impermeable, incrementa el riesgo de enfrentar contratiempos y dificultades durante la travesía.

Riesgos del terreno
Atravesar terrenos difíciles como acantilados, cuevas o cuencas profundas puede resultar peligroso si no se cuenta con las habilidades adecuadas. Asimismo, no disponer de un guía que asista en maniobras técnicas también incrementa considerablemente el peligro.
Clima extremo
En lugares con climas extremos, como altas montañas o densas selvas, los excursionistas se enfrentan a desafíos de resistencia cuando el cuerpo no logra aclimatarse al nuevo entorno.
