El keo cau de Hue es una de las especialidades más antiguas, profundamente arraigada en los recuerdos de infancia de generaciones de lugareños. Su nombre proviene de su forma característica: pequeños caramelos cortados en gajos que parecen una nuez de areca partida en cuatro o seis trozos, con un núcleo amarillo pálido que representa la semilla y una corteza blanca hecha de harina de arroz y azúcar que evoca la pulpa del fruto.
Según relatan los mayores, el keo cau nació hace cientos de años como una creación de los trabajadores de Hue, utilizando ingredientes tan sencillos como harina de arroz y azúcar, a los que a veces se añadía un toque de jengibre o aceite esencial de flor de pomelo para aromatizar. En tiempos pasados, se envolvía en hojas secas de plátano y se vendía en los mercados rurales, convirtiéndose en el pequeño e ilusionante regalo esperado por los niños. En la actualidad, el keo cau se elabora y empaqueta de forma cuidada y atractiva, consolidándose como una especialidad que los visitantes de todas partes buscan al llegar a Hue.

Más allá de su dulzura delicada y su textura crujiente en el paladar, el keo cau es un fragmento de memoria y parte del alma de esta tierra. Para las personas de Hue que viven lejos, basta con mencionar este dulce para recordar aquellas tardes de verano esperando a que mamá regresara del mercado, o los momentos compartidos con amigos repartiendo cada caramelo; una evocación de la infancia que nunca se desvanece.

