En los densos bosques primarios de la comuna de Thuong Trach, distrito de Bo Trach, donde el pueblo Ma Coong vive en estrecha comunión con una naturaleza virgen, cada año, en la noche de luna llena del primer mes lunar, el Festival del toque del tambor resuena como un llamado que despierta la selva y evoca ecos sagrados del pasado. Más que un evento comunitario, esta celebración representa la esencia cultural del pueblo Ma Coong y ha sido reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional por el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo.
Para preparar esta importante festividad, la comunidad Ma Coong trabaja con dedicación durante meses: tejen jaulas para aves, confeccionan tambores, eligen una fecha propicia y preparan las ofrendas. El tambor se elabora a partir del tronco del árbol chi-cup, una madera preciada de la selva profunda, y se cubre con piel de vaca o de búfalo para generar un sonido potente y resonante. Las baquetas se fabrican artesanalmente con resistentes lianas de ratán. Las ofrendas dedicadas a Giang, la deidad suprema, incluyen vino de arroz fermentado (ruou can), pollo, pescado, arroz glutinoso, brotes de ratán y trozos de tronco de palma doac.

Al caer la noche, a la luz parpadeante de las hogueras, los jóvenes más fuertes de la aldea se turnan para golpear el tambor. Su sonido retumbante se funde con vítores y danzas tradicionales en una epopeya sagrada ofrecida al cielo y a la tierra. Para el pueblo Ma Coong, el sonido del tambor es la voz de la vida misma, una plegaria para alejar los malos espíritus, propiciar cosechas abundantes y traer paz a la comunidad.
El ambiente festivo se vuelve mágico y vibrante: la cultura local florece entre el redoble del tambor sagrado, cantos y danzas que narran vivencias, amores y memorias ancestrales. El aroma del vino de tinaja, la fragancia del arroz glutinoso y el sabor de la carne asada se entrelazan con las historias contadas junto al fuego, transportando a los visitantes a un universo fascinante donde lo sagrado y lo festivo convergen. El Festival del toque del tambor no solo es el orgullo del pueblo Ma Coong, sino también un testimonio vivo de la vitalidad perdurable de una cultura singular en el corazón de la cordillera de Truong Son.


